El edificio de Jundiz. Una referencia de la empresa

Como ya comenté, a renglón seguido de la constitución de SMC iniciamos la búsqueda de local para albergar la nueva empresa. Como teníamos un cierto sentido de la urgencia empezamos por ver locales en alquiler, en Ali y en otros sitios. No nos gustaron, estaban preparados para dar cabida a una producción, pero con unas pequeñas oficinas. Queríamos casi lo contrario, mucho espacio de oficinas y un área de producción. Así que nos convencimos pronto de que era mejor construir uno nuevo. Para salir del paso ampliamos las instalaciones de la Calle Arana, levantando con paneles unas oficinas en lo que era el almacén, justo para albergar las primeras incorporaciones y una sala de reuniones donde se fraguaron muchos de los contratos con distribuidores, estrategias de crecimiento, etc.

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Contactamos con el Ayuntamiento que estaba promoviendo la venta de terrenos en Jundiz, el precio era muy interesante, por lo bajo, en comparación con los precios de mercado en otras zonas. Recuerdo que cuando comentamos el precio por metro cuadrado con el Director Financiero de la Corporación, después de asegurarse de que lo había entendido bien y de papel y lápiz para hacer sus cuentas y compararlo con el precio en Japón, que usan una medida distinta para las superficies, nos dijo que porque no comprábamos medio polígono. Claro que las condiciones del Ayuntamiento tenían como contrapartida la construcción, en un plazo relativamente corto, y la creación de puestos de trabajo acordes con la superficie de la parcela comprada. Compramos dos parcelas, pidiendo una prórroga para construir sobre la segunda, casi no la necesitamos porque el ritmo de crecimiento hizo que construyésemos sobre la segunda antes de lo previsto.

Al finalizar una de las visitas al Ayuntamiento nos dirigimos al gabinete de arquitectos más prestigiado en Vitoria en aquellos años. Alguna de sus construcciones nos gustaban, yo había trabajado, antes de SMC, en una de ellas. Fue fácil llegar a acuerdos sobre el tipo de edificio que queríamos. tenían un arquitecto, entonces joven, que pasaba por ser muy creativo, con la ayuda de su jefe conseguimos bajarlo al terreno de los mortales, aceptando alguna de sus propuestas, por otro lado, interesantes desde el punto de vista estético.

Aprendimos de diseño y construcción y se iniciaron los trabajos con otro chute de ilusión, nuestra y de toda la plantilla.

Un edificio no es más que el continente de lo que se pone dentro, pero tienen la virtud, por lo menos en algunos casos, de convertirse en un símbolo del proyecto y potenciar e iluminar lo que dentro se cuece y hace. Creo el edifico de SMC en Jundiz ha representado muy bien todo eso. Yo lo sigo viendo vivo, joven, con futuro; debe de ser orgullo de haber participado en su gestación, pero cuando lo comparo con otros edificios de la misma época me sigue gustando más y, sigo creyendo, que es muy actual.

La contratación y compra de terrenos y el diseño del edificio nos llevo casi todo 1991, la construcción 1992. En las navidades de este año nos mudamos a Jundiz y con el nuevo año empezamos allí. Recuerdo muy bien los avatares de la construcción, a pesar de los planes y cronogramas, una construcción es una cosa bastante artesana, donde se combinan equipos, gremios y proveedores, cada uno de su padre y de su madre. GLM, el gabinete de arquitectos nos llevo la coordinación de la obra, pero había que estar encima. Cometimos unos cuantos errores, todavía los percibo cuando paseo por el interior, algunos eran motivo de disgusto serio, por eso deben habérseme quedado grabados, porque para los moradores y los que nos visitan son escasamente, por no decir nulamente, apreciables. Podría hacer una lista todavía.

El resultado brillante, a pesar de esos errores, llamaba la atención en aquellos tiempos, fue una referencia para futuras construcción en el polígono, y no sólo. No lo cambiaria por nada.

Estamos hablando de la primera fase, porque SMC tiene tres fases de construcción, aunque en pocos años. La segunda y tercera fueron continuistas con el estilo y con lo aprendido de los errores más livianas, aunque lo de la artesanía de una construcción sigue siendo válido.

Ya teníamos base de operaciones y excelente. Orgullosos por ello siempre nos sirvió para que los visitantes confirmasen la solidez y potencia del proyecto y el compromiso a largo plazo que podríamos ofrecer.

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