EL DÍA MÁS TRISTE

Un día de Febrero de 1993, creo que el 19, al poco de empezar a trabajar recibí una llamada del hermano de Jesús Pérez de Nanclares, me soltó que había muerto la noche anterior, en un accidente en Fuente la Higuera, cerca de Alcira. Volvía a casa después de una ronda de visitas a distribuidores s de la zona de Levante, había terminado tarde con Ispa en Murcia y se puso en camino hacia Bilbao, donde vivía. Desolación total. Con la mejor de las disposiciones, en el medio de un silencio profundo, organizamos y coordinamos con su hermano, el proceso de traerlo a Bilbao y ayudar en lo poco que podíamos, a consolar a su viuda y su pequeña hija. No muchos saben que la sala Nanclares, tiene ese nombre en su memoria. Ingeniero bilbaíno, había venido de Atlas Copco, enamorado del producto SMC, gestionaba las ventas de varias zonas. El palo fue muy grande por inesperado y por la impotencia sentida.

Nota.- Si alguien cuenta con alguna foto y me la pasa, la añadiremos, como homenaje a Jesús, un gran trabajador y compañero.

El edificio de Jundiz. Una referencia de la empresa

Como ya comenté, a renglón seguido de la constitución de SMC iniciamos la búsqueda de local para albergar la nueva empresa. Como teníamos un cierto sentido de la urgencia empezamos por ver locales en alquiler, en Ali y en otros sitios. No nos gustaron, estaban preparados para dar cabida a una producción, pero con unas pequeñas oficinas. Queríamos casi lo contrario, mucho espacio de oficinas y un área de producción. Así que nos convencimos pronto de que era mejor construir uno nuevo. Para salir del paso ampliamos las instalaciones de la Calle Arana, levantando con paneles unas oficinas en lo que era el almacén, justo para albergar las primeras incorporaciones y una sala de reuniones donde se fraguaron muchos de los contratos con distribuidores, estrategias de crecimiento, etc.

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Las reuniones de trabajo, tan denostadas, tan necesarias.

En un post anterior se comentó sobre las sensaciones derivadas de las reuniones de trabajo. Las reuniones son una constante en la empresa de hoy. No se concibe el trabajo sin reuniones. Son al mismo tiempo necesarias y buscadas; y también odiadas, por frustrantes.

Proverbio japonés:

Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros juntos

Si hay excesivas y poco productivas se cae en el mal de la “reunionitis”; si Continuar leyendo “Las reuniones de trabajo, tan denostadas, tan necesarias.”

Refuerzo del equipo. Más personas al servicio de la idea de expansión.

Como decía, la expansión de la red de ventas, de oficinas y de personas comenzó inmediatamente después de la inversión de SMC.

Así se abrieron y cerraron para abrir otras, oficinas en Sabadell, Madrid, que ya existían en el inicio; más las que se abrieron en 1993 Sevilla, Zaragoza, Valencia, Gijón, además de las de Porto y Lisboa.

La contratación de personas era una constante. Algunos nos acompañaron por poco tiempo, otros más y una buena parte permanece. Al cumplir los 25 años, desde la integración en SMC, éramos 282 personas, con menos de 40 años de edad media y casi 12 años de antigüedad en la empresa. Continuar leyendo “Refuerzo del equipo. Más personas al servicio de la idea de expansión.”