La visita de Takada, todo un honor.

    Como sabemos el año de 1993 lo iniciamos ya en Jundiz, bueno en Jundiz y por toda la geografía ibérica, donde teníamos ya una cobertura que entonces nos parecía envidiable. De hecho lo era, para nuestros clientes,

competidores, etc.

Para Abril, aprovechando que Takada visitaba varios países europeos organizamos la inauguración oficial, según reza en la placa en las escaleras principales. No le conocíamos, casi ni de oídas, hoy sigue al frente de los destinos de SMC; y, sabemos muy bien que Takada, Yoshiyuki, es un hombre excepcional, fundador de la empresa, revolucionó la tecnología neumática a nivel mundial y convirtió a SMC en el líder indiscutible en Japón y en el mundo. Además con una inteligencia emocional remarcable, suple su carencia del inglés comunicándose con el corazón

Vino acompañado de su mujer y de dos parejas amigas, uno de ellos era Yoshino, amigo de la infancia de Takada, personaje chirene, gran apreciador de la vida, la comida, el vino, el sake, y, todo líquido que no fuese agua, colas o zumos. Takada disfrutaba de su compañía que le hacía enlazar con el lado disfrutador. Takada disfruta con todo, pero especialmente con su trabajo y dedicación a SMC, la niña de sus ojos y de su corazón.

Organizamos la visita, desde ir a recogerle con un microbús al aeropuerto de Bilbao. Desde un punto de vista de organización cometimos varios errores. En el aeropuerto unos cuantos centímetros de papeles y desechos tirados allí por los huelguistas del mismo. El microbús se paró a repostar en Altube, nunca visto; el chofer parecía que llevase varios días sin dormir, por lo menos sin afeitar sí que llevaba. Todo vivido por Takada y su grupo con la mejor de las sonrisas y apreciando. Después de un breve descanso en el hotel les invitamos a pasear hasta el Mineral, el escenario estupendo, pero hacia las siete de la tarde nos llegó el mensaje de que tenían hambre, era la hora de la cena para ellos. Se resignaron cuando supieron que hasta las nueve ni pensar en cenar. Fuimos al Xixilu, un restaurante de cocina local, con mesas de madera, sin manteles y buena cocina. Acierto pleno. Acostumbrados a remilgados restaurantes, nos llegaron a preguntar si las mujeres podía ir con zapatos deportivos, se encontraron como en casa, poco sitio, mucha cercanía y calor humano y muy diversos platos para degustar. Lavamos los errores del día.

Al día siguiente ya en la oficina ambiente cordial. Para nosotros fue una sorpresa la poca “química”, que se produjo cuando Martin llegó. Nuestra interpretación: a Takada no le gustó que Martin hubiese anunciado su jubilación, antes de los 60 años, para unos meses más tarde, le dedicó una gélida atención. A nuestro paso íbamos descubriendo la cultura SMC y japonesa.

El día de la inauguración invitamos a clientes, entidades públicas, bancos, asesores; en fin a todos con los que habíamos tratado en los últimos tiempos. Fue un acontecimiento, especialmente para nosotros, que ya empezábamos a estar orgullosos de lo conseguido, que todavía era bien poco, por cierto.

 

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