SMC, plan para la constitución

Quedó Germán en llamarme al inicio de las próximas negociaciones con las partes implicadas, eso sí, me avisó un día para estar al día siguiente a las dos de la tarde para comer en, el sitio ya lo habréis adivinado, el Gurea. Iban a estar presentes un representante de los accionistas, un abogado y un suizo que representaría a Martin, por lo tanto a la Corporación japonesa. Debió ser un día hacia el 8 de Mayo, yo había dejado la empresa anterior y estaba siguiendo un curso de Management, muy interesante por cierto ya que en los últimos años había estado absorbido por el trabajo y dejado de lado la formación. Sea cual sea nuestro nivel de formación siempre es necesario estar en contacto con la evolución de la técnica y conceptos de la materia a la que nos dediquemos; sin olvidar la evolución en el pensar general, en el marco general social, político, económico, sean o no objeto de nuestra atención. No dejéis de hacerlo, sólo vosotros lo podéis hacer, no hay ampollas o jeringazos que permitan estar al día.

Así que dije que llegaría justo para comer. Así fue. Me los encontré sentados a la mesa y fuese porque las presentaciones no fueron muy explicitas o porque no retuve los nombres y cargos, al tiempo me di cuenta de que no tenía muy claro quién era quien. Continuar leyendo «SMC, plan para la constitución»

Despedida MEMORABLE.

Para mí sí. El pasado viernes viví una despedida que recordaré, sin duda. Me sentí acompañado, arropado y feliz, gracias al cariño que me demostrasteis. Gracias los que os atrevisteis a contar algunas anécdotas, más bien antiguas, de nuestro pasado. Alguno se quedó con ganas de haber contado alguna más.

GRACIAS a todos por vuestra compañía. Os dejo algunas fotos de nuestra velada.

                      

 

Comparto el video que monté sobre Suráfrica

En algunas ocasiones los viajes profesionales tienen un aspecto protocolario, es el caso del viaje hecho a la República Surafricana con motivo de la inauguración y arranque de SMC en ese país. Además de las ceremonias inaugurales, que sirven para contactar con otras SMC´s y diferentes responsables de la casa madre; incluyen un aspecto lúdico. El moderno padre del país Nelson Mandela, un hombre rebelde, pero al mismo tiempo paciente y constante, un auténtico líder que hizo que el país pegase un salto adelante. Recibió uno de sus últimos homenajes en el estadio (se ve en el video) donde España se proclamó campeona del mundo.

El primer contacto

Corría el año de 1990, una tarde del mes de Abril quedé con José, que me había sucedido unos meses antes en mi cargo de Director Financiero de una multinacional americana, líder en su sector, como se suele invocar en los anuncios de reclutamiento. La cita tenía como objeto charlar sobre el fiasco que estaba siendo mi integración en la empresa nacional a la que me había movido unos meses antes, cuando él heredó mi posición.

Tomando unos vinos, en Vitoria, diríamos unos chiquitos, estábamos, cuando entró en el bar un conocido de ambos, apoderado de un banco de primera línea, que nos saludó y me dijo que tenía que hablar conmigo, que tenía un asunto que podría ser de mi interés, aunque el mismo pensaba que seguramente no. Tenía que ver con una potencial empresa que iría a precisar de un responsable para el área financiera. Le dije que sí que me podía interesar y que me llamase cuando quisiera para hablar más en detalle.

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La ola buena

Sin ser un experto en surf sé que los surferos sueñan con coger una ola buena, una ola larga y potente que les permita recorrer una gran distancia mientras la ola va rompiendo y formando tubos, como si quisiera descabalgar al surfista.

Coger esa ola majestuosa parece una cuestión de suerte, todas las olas, antes de empezar a romper, parecen semejantes. Pero el surfista sabe que no es sólo una cuestión de azar, con paciencia encomiable avanza mar adentro sobre la tabla y allí espera tratando de adivinar cuál puede ser la ola buena. Lo intenta, sabiendo que un intento fallido implica volver a empezar, algunos días puede que no coja ninguna ola digna de su esfuerzo, pero lo sigue intentando una y otra vez, y un día tras otro. Hasta el punto de que ser surfero es un estilo de vida.

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