La reconstrucción Europea. Nuestra aportación.

A partir de la defenestración del proyecto ONE EUROPE, nos tocó, a Germán y a mí, aportar a la construcción de una nueva Europa, obviamente sobre bases distintas a las anteriores.

Las directrices desde Japón eran muy tenues, se limitaron a decir que se abortaban los proyectos en curso, pero que se mantenían los objetivos quese venían propugnando. En paralelo le pedían a Germán que asumiese más liderazgo. En principio hubo un periodo de inacción e incertidumbre, todavía flotaba la sombra alargada del anterior proyecto.

Ahí fuimos los motores, aunque un poco diésel, por la lentitud; de la construcción, de un nuevo marco de gobernanza europea. Para ello se sintetizaron los principios corporativos, de una forma sencilla y escueta; y, no fueron mal recibidos. Como no había ansias de poder, por lo menos absoluto, entre los managers europeos, no fue muy difícil. Se constituyó el Comité Ejecutivo Europeo, con representantes de las seis mayores subsidiarias europeas. La exclusión del resto, por lo menos de algunas, no fue bien recibido y algunos se quedaron como enemigos potenciales. Pero se primó la eficiencia en los procesos de debate y decisiones.

La “Constitución” de la nueva Europa y su gobernanza, apenas la síntesis de los citados principios estratégicos de la Corporación fue asumida por todo el Comité y eran suficientes para regular las relaciones entre hermanos; y, también, las relaciones con Japón y USA. Me atrevería a calificar el nuevo equilibrio como inestable. Desde luego era una solución equilibrada, pero podía ser alterada si alguno de los integrantes, por ignorancia, ambición o protagonismo, se saltase al Comité para enlazar directamente con otros poderes fácticos de la Corporación.

Bajo el “nuevo régimen” hubo notables intentos de encontrar un nuevo marco, podríamos calificarlo de CONFEDERAL, con la posibilidad de cada país de excluirse de aquellas medidas y decisiones que no le pareciesen oportunas para su gestión. Esto obligaba a consensos amplios que una vez alcanzados “presionaban a los hipotéticos disidentes.

Generó una situación de comodidad general, por lo menos entre los 6 países que componían el Comité, con las inevitables disidencias que en forma de opinión afloraban de entre los excluidos, más por querer entrar en el club de los 6, que por razones fundamentales. De hecho, muchas veces eran “opiniones”, en el peor sentido de la palabra, maniobras de distracción sin base sólida.

Probablemente este periodo fue uno de los más tranquilos de la vida de la corporación en Europa, exentos de luchas internas y ambiciosos protagonismos. El periodo anterior había dejado marcas y aunque flotaba la posible vuelta a las andadas, esto era más un aliciente para mantener una unidad que una tentación de tomar el poder. Hay que reconocer que se fue muy condescendiente y generoso con los actores del anterior periodo, hasta el punto de que, por veces, se pensaba que dejar resentidos en el camino podría volverse en contra, si conseguían sobreponerse a sus heridas en un marco diferente.

Los llamamientos a la unidad son bonitos, difícilmente objetables, la cuestión es sobre que bases se cimenta la unidad, y si se reconocen las diferencias lo suficiente como para que todos estén cómodos. La tentación de los atajos, en pos de esa unidad genera más problemas que los que resuelve.

En el nuevo marco se consolidaron algunas centralizaciones de servicios, que estaban llamados a esa centralización, por diversas razones, economías de escala, know-how necesario, y su mantenimiento; manejo de cuentas globales, etc. etc.  en algunas funciones soporte eso era indudablemente positivo.

Personalmente me quedó la frustración de que uno de los proyectos que más prometían, la gestión común de la logística y de almacenes de Europa no fructificase suficientemente. A pesar de haber tomado como referencia las ideas base de Takada, el aparato corporativo allí, no respondió. Varias razones se podrían apuntar, desde luego la aversión a la toma de decisiones en la casa central fue una de las más importantes.

En general fue un buen periodo de estrechamiento de lazos personales entre Europeos. Seguramente una buena base para el futuro, si es que el recuerdo de los tiempos menos agradables permanece lo suficiente como para evitarlos en el futuro.

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