El progreso de Movex, un ERP implanta una filosofía de empresa.

Después de arrancar en el verano del 2003, el proyecto Movex siguió una marcha con pocas pausas, así lo demuestran las implementaciones y arranques realizados en la primera fase:

  • Reino Unido e Irlanda     en Enero del 2004
  • ECW, en Amberes             en Setiembre 2004
  • España y Portugal            en Abril 2005
  • Italia                                      en Enero 2006
  • Rumanía                              en Febrero 2006
  • Francia                                 en Abril 2006
  • Suiza                                     en Agosto 2006
  • Alemania                            en Enero 2007.

Cada implementación conllevaba migrar los datos de las aplicaciones anteriores y SOBRE TODO cambiar los procesos de negocios que se venían siguiendo en cada país, con lo que implica de cambio de cultura, formación, etc. Con todas las resistencias inherentes a tales cambios. Como comentábamos en ocasiones se hizo el cambio de 9 soluciones perfectas a una imperfecta.

El circo Movex, compuesto por las personas que iban implementándolo por los diferentes países, todavía «amateurs» en el sentido de que mantenían sus puestos previos, pero que se desdoblaban (literalmente) para expandir los nuevos procesos estaba compuesto por personas generosas, si no se entendería su dedicación y sacrificios; además de profundos conocimientos de procesos y como la plataforma, con sus programas y ficheros podían ayudar a los futuros usuarios.

De entre ellos salió la estructura profesional del llamado EIT, el órgano central, independiente de las subsidiarias, que gestiona la plataforma europea, sus ordenadores centrales y el ERP, los programas que gestiona los procesos de negocios. A pesar de lo manido de la expresión de Churchill se podría evocar aquí (que no suene muy pretenciosa, por favor), «nunca tantos debieron tanto a tan pocos».

Con Movex los procesos de negocio añadieron un toque japonés. En la estancia previa en Tokio se añadieron los requerimientos de la casa madre en cuanto a la gestión de algunos procesos, que allí se hacían de forma muy manual y que fueron elevados a la categoría de moderno gracias a las prestaciones del ERP. No todos fueron buenos pero si los básicos.

También se pudo aplicar una teoría que Takada había abrazado y que casaba muy bien con su formación de ingeniero, la de BPR, Business Process Re-engeneering, que podríamos traducirla como Revisión de los procesos de Negocio. Consiste en innovar, sobre los procesos actuales, con Visión Futura, para conseguir mejoras sustanciales en Tiempos y sus costes y en Calidad.

Frente a las también teorías japonesas de la mejora continua, en la que se van añadiendo cambios que van mejorando los procesos, el BPR propugna cambios radicales, rompiendo con el pasado, sin prejuicios, de forma gráfica se suele decir que es empezar con una hoja en blanco. Cosa nada fácil porque el pasado nos condiciona.

Pretende el impacto integrado entre tecnología, procesos y personas a la búsqueda de nuevos equilibrios entre todos. Hay que replantearse eso de “ESTO SE TIENE QUE PODER HACER DE OTRA MANERA”, lo que dará pie a un proceso de innovación.

Basado en una orientación al cliente, se quiere despojar a los procesos de toda tarea que no añada valor, aunque siempre habrá algunos procesos de soporte que no son apreciados por el cliente.

Un proceso es un conjunto de tareas, que tienen una relación entre sí, pero la tarea no tiene sentido per se, es su aportación al proceso lo que importa.

Una “técnica” para la innovación de procesos es la simplificación, con el tiempo a todo proceso se le van “pegando” tareas, como si fuesen grasas adiposas, atacarlas y dejar el proceso lo más simple posible ayuda. A veces las tareas que componen un proceso se han creado para satisfacer las demandas internas de la propia organización, no tienen nada que ver con el cliente.

El proyecto Movex se inspiró en esas ideas y supuso una revolución, como tantas otras podía haber sido más profunda, pero al final hay que lidiar con los prejuicios de personas claves para el éxito de todo proyecto.

Siempre creí, y sigo creyendo, ahora con una cierta perspectiva histórica, que el MOVEX fue una aportación tremendamente positiva para el devenir de SMC en Europa. En principio no iba a quedarse en nuestro continente, sino que se iría expandiendo por todo el mundo y finalmente a Japón. Esa era la visión de su propulsor japonés, que a pesar de ocupar un puesto relevante no la pudo llevar a cabo.

Fue también una muy positiva experiencia para todos los intervinientes a nivel personal y profesional. Siempre se recuerdan los tiempos aquellos con nostalgia de la buena

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